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OLLAS

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Movilidad humana, las promesas del desarrollo y participación política
Contextos sociales, culturales y políticos que motivan los temas de nuestra Cumbre

Cumbre 2010 se lleva a cabo en el momento justo en que estamos evaluando el impacto de la crisis económica global en las comunidades migrantes latinas y de Latinoamérica. Sobre el panorama político se cierne la amenaza de no contar con una visión futura clara e integral de desarrollo humano sostenible.


Mientras los bienes, capitales y servicios pueden moverse libremente, la movilidad humana es tratada cada vez más como un crimen. Uno de los programas del Departamento de la Seguridad Doméstica, en Estados Unidos, el tal  llamado “Sección 287g”, otorga facultad a la policía local para actuar como agentes de migración. En Italia, la nueva ley de inmigración establece patrullas ciudadanas y determina que es un crimen ayudar a trabajadores indocumentados. En Francia, solo los grupos de ciertas nacionalidades requieren doble visa para entrar al país. República Dominicana contempla una reforma constitucional para negar el derecho a la ciudadanía a los descendientes de haitianos indocumentados. Mientras la Unión Europea emite una “Directiva de Retorno”, los Estados Unidos buscan acelerar las deportaciones. El respeto por los derechos humanos y de los trabajadores, independientemente de de donde vivan , está siendo debilitado por un  enfoque  reducido a la pregunta de que si son “legales”  o “ilegales”.


Hoy en día, gran parte de la movilidad humana no es ni el resultado de una opción, ni está condicionada por las ventajas o desventajas “comparativas” que puedan radicar de un lado u otro de la línea divisoria entre orígenes y destinos. En la medida en que la promesa del desarrollo se desvanece, los más desventajados, se ven forzadas a mudarse o aferrarse a trabajos precarios o comunidades empobrecidas. Está en aumento el movimiento de los pequeños granjeros en Nebraska, la población rural de Latinoamérica, los trabajadores del campo de California, los desempleados de las fábricas y los niños. Miles de personas mueren todos los días atravesando las custodiadas fronteras entre los países de origen, tránsito y de destino.


Profesionistas calificados van en aumento, lo que les impide a muchas de las comunidades de origen  contar con el capital humano necesario para sobreponerse a los obstáculos al desarrollo. Más aun, las habilidades y talentos de los profesionistas son subestimados y mal remunerados en los países anfitriones.


La promesa del desarrollo, que nació durante el comienzo de la era post-colonial, sigue sin cumplirse. En algunos sectores, se han dado pasos a favor de visiones alternativas, pero siguen siendo muy tímidos. Nuevas y viejas jerarquías de ciudadanía social son reconfiguradas y ciertos grupos étnicos y raciales son desproporcionadamente excluidos de los derechos a servicios de salud, de educación y de garantías internacionales. Un gran número de trabajadores pobres son sujetos a la violencia por parte tanto del estado como de otros grupos así como víctimas de racismo y xenofobia. Los impactos psicológicos y socio-culturales de esta violencia en los niños, mujeres, hombres, familias y naciones enteras han sido poco estudiados y relegados a un segundo plano en las agendas públicas. A medida que transcurre el año 2010, las voces de esperanza e inclusión chocan con otras voces llenas de odio y con agendas de construcción de “fortalezas” alrededor de territorios nacionales que están calando progresivamente a través del mundo.


Discusiones públicas e interpretaciones mediáticas, especialmente en la era del “twitting” son insuficientemente  reflexivas o son formuladas de tal forma que inhiben nuestra capacidad de ver la realidad desde ambos lados:   origen y destino.  Más aún, no nos ofrecen el espacio necesario para  asociarnos de manera crítica con públicos diversos y múltiples en una búsqueda colectiva de modelos más justos y efectivos. 


Cumbre 2010 nos ofrece un pequeño espacio para estas discusiones reflexivas y activamente participativas. La Cumbre va más allá del contenido académico para poner sobre  la mesa de discusión preguntas acerca de los tipos de estrategias cívicas y políticas necesarias para generar un cambio positivo.  Existen al menos dos de estas tendencias hacia nuevas estrategias que pueden ser de interés. La primera, es la creciente presencia y visibilidad de organizaciones de la sociedad civil y de organizaciones dirigidas por migrantes en sus localidades, dedicadas a enfrentar estos complicados asuntos en sus comunidades locales. La segunda, es el creciente número de foros mundiales que reúnen a gobiernos, académicos y a la sociedad civil al nivel “supra-nacional” o a nivel transnacional. Algunos de estos organismos están avanzando en agendas innovadoras para el desarrollo y la migración dirigida con principios de equidad y de la defensa de los derechos humanos, cívicos y del trabajo. Latinoamérica está emergiendo como un líder en esta área. Rara vez tenemos la oportunidad de aprender sobre el diseño de políticas importantes, de alternativas o sobre cómo las comunidades y organizaciones locales pueden formar parte de estas iniciativas. Esperamos que Cumbre 2010 abra un espacio más amplio para que el sector privado, las organizaciones de base, el sector gubernamental y otros partícipes puedan trabajar conjuntamente para reestructurar las agendas políticas desde el interior de nuestras comunidades.

 

 


Para recibir información adicional y si desea que incluyamos su correo electrónico en la lista de OLLAS, por favor contacte a Barbara Ihle, Coordinadora de La Cumbre al correo electrónico: unocumbre2010@mail.unomaha.edu
o llame al teléfono 402-554-3835 (hablamos español, inglés y portugués).